19 PymesEl 14 de agosto 2015 aparece publicado en el diario El Peruano la Resolución de Superintendencia Nº 211-2015/SUNAT que regula aspectos relativos a la Ley Nº 29623, Ley que promueve el financiamiento a través de la factura comercial, el mismo que entra en vigencia a partir del 1 de setiembre de 2015. Ello ha generado notica como “Factoring estará plenamente en marcha, a partir del 1° de enero del 2016 todas las facturas tendrán tres copias”. Según la intencionalidad, este mecanismo –de “facturas negociables”- se espera que contribuya a reducir los costos por financiamiento para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) –según Ley N° 30056, se considera micro empresa con facturaciones anuales hasta 150 UIT, pequeña empresa hasta 1700 UIT y mediana empresa hasta 2300 UIT-. Cabe preguntarse si ahora tendrá mejor aceptación en el sistema financiero de este instrumento de financiamiento, dado que es “diseñado” de manera especial para las MIPYMEs. La duda surge cuando en el mercado real se dan factores o comportamientos que limitarían la aplicación del Factoring en la dimensión que se espera por las consideraciones como:

  1. Existencia de alto nivel de informalidad en que se desenvuelven las micro y pequeñas empresas –por circunstancias del entorno o por conveniencia-, que genera desconfianza entre las relaciones de negocios, proyectando valores negativos de alto riesgo para el  cumplimiento formal de los compromisos y obligaciones que asumen.
  2. Intermediadores de las MIPE ante unidades productivas mayores –grandes empresas- quienes por lo general imponen las condiciones en el plazo para las cancelaciones de las facturas. En muchas actividades económicas las MIPE suelen ser sub contratadas por empresas que tienen el contrato real con la empresa que finalmente paga por el producto o servicio; en esta situación las MIPE no son las beneficiadas si el intermediario no cumple a tiempo con los pagos o no tiene buena reputación en el sistema financiero, que es lo que se busca para que las facturas tengan confianza.
  3. Empresas grandes y medianas que se financian con las MIPE aprovechando su condición de posición para imponer condiciones de pago a largo plazo. Cuanto mayor sea el plazo que se consigne para cancelar  facturas a la MIPE, mayor será el porcentaje que será descontado del importe de la factura a negociar, ello podría significar –para la MIPE- sacrificar parte de su utilidad quedándole márgenes mínimos o límites de sobrevivencia que se traduce en limitante para su fortalecimiento y desarrollo .
  4. Las entidades del estado no son los mejores clientes para las MIPE. El sistema financiero no ve con buenos ojos las facturas que se emiten a las entidades del estado –salvo escasas excepciones-. Si la MIPE tiene por cliente a alguna entidad del estado, lo más probable es que esas facturas no sean tan fáciles de ser negociadas en el sistema financiero.

Las situaciones expuestas son algunas tareas pendientes a tomarse en cuenta los cuales deben superarse para mejorar y fortalecer  el mercado de las transacciones financieras; queda esperar en el tiempo si este nuevo impulso a las “facturas negociables” –Factoring- cumplirá su objetivo, es lo que se espera.

Edgar E. Gómez Gallardo

Asesor MIPYMES

eegg12@gmail.com