89. que-es-la-ley-atraccionLos principios de la atracción pueden aplicarse por igual tanto a los esfuerzos del ámbito personal como del profesional. Tanto si lo que buscas es poner en marcha una increíble oportunidad profesional, como un cliente clave o una amistad o relación amorosa fantástica, este conjunto básico de principios te ayudará a atraer las oportunidades correctas:

1. El arte de la persecución

Una bús­que­da efec­ti­va se basa en ob­ser­var, eva­luar y ca­li­brar.

Cual­quier buena per­se­cu­ción pasa por em­pe­zar ha­cien­do los de­be­res. Tie­nes que co­no­cer tus ob­je­ti­vos y tus es­tán­da­res antes de poder as­pi­rar a estar a su al­tu­ra.

Por ejem­plo, si ves una em­pre­sa en la que te gus­ta­ría tra­ba­jar, apren­de todo lo que pue­das sobre su his­to­ria, sobre su si­tua­ción ac­tual y sobre sus ob­je­ti­vos para el fu­tu­ro. Este co­no­ci­mien­to te dará cre­di­bi­li­dad, al mismo tiem­po que te dará tirón con la em­pre­sa y con su en­torno. Cuan­to más de­ta­lla­do y me­ticu­loso sea tu es­fuer­zo en esta etapa ini­cial, más só­li­das serán las bases que cons­trui­rás para el resto de tu plan de cap­tu­ra. Un es­fuer­zo inade­cua­do en esta pri­me­ra etapa es el mo­ti­vo por el que miles de can­di­da­tos no lo­gran res­pon­der de forma efec­ti­va en las en­tre­vis­tas a la sim­ple pero cru­cial pre­gun­ta « ¿Qué sabe usted acer­ca de nues­tra em­pre­sa y por qué quie­re tra­ba­jar aquí?».

Igual­men­te, antes de pen­sar en ini­ciar una re­la­ción (ya sea seria o pa­sa­je­ra), de­be­rías saber con quién te estás me­tien­do en la cama (y nunca mejor dicho), ya que estas de­ci­sio­nes afec­tan di­rec­ta­men­te a tu salud y a tu se­gu­ri­dad.

La «suer­te» o el éxito, en este caso, se de­fi­nen como una re­la­ción en la que ambas par­tes quie­ren lo mismo del otro y aña­den ener­gía po­si­ti­va a sus res­pec­ti­vas vidas.

En pri­mer lugar, cén­tra­te en ac­ti­vi­da­des que te gus­ten. Luego, trata de ex­pan­dir y busca nue­vas ac­ti­vi­da­des que po­drían in­tere­sar­te. Al cen­trar­te en ti, au­men­ta­rás las po­si­bi­li­da­des de en­con­trar a al­guien y pro­ba­ble­men­te irás apren­dien­do más cosas de ti mismo con la ex­pe­rien­cia. En el mo­men­to en que surja un can­di­da­to en po­ten­cia, com­prue­ba si hay se­ña­les de aler­ta: pres­ta mucha aten­ción a los pe­que­ños ma­ti­ces de su com­por­ta­mien­to, así como a su repu­tación entre los demás y a cómo tra­tan a las per­so­nas cer­ca­nas a ellos. En estos de­ta­lli­tos y su­ti­le­zas sue­len estar las cla­ves para hacer que tu bús­que­da sea un éxito.

Ob­ser­va las si­tua­cio­nes de cerca, eva­lúa­te a ti mismo y el con­tex­to cir­cun­dan­te y ca­li­bra tu bús­que­da en con­se­cuen­cia.